Proveniente de un descubrimiento, The Doubling Theorie, J.P. Garnier-Malet

Optimizar nuestro futuro antes de vivirlo
Crear un equilibrio individual y planetario

  ¿Un desdoblamiento de los tiempos?
¿Dónde? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Por qué?

Estamos desdoblados en tiempos y espacios en desdoblamiento periódicos.
Para sobrevivir, aperturas temporales nos unen al pasado y al futuro.
Para vivir bien, es necesario conocerlas para controlarlas.

 

Relacionado con un ciclo solar y con una propiedad esencial del tiempo, un desdoblamiento nos hace vivir en dos tiempos diferentes, dándonos de esta manera la posibilidad de anticipar nuestro mejor futuro y de elegir los momentos favorables para cada una de nuestras acciones. Intercambios permanentes de información con aquél que nos “desdobla” permiten controlar la casualidad peligrosa pero apasionante y de evitar una predestinación aseguradora pero asfixiante.

 

El tiempo que percibimos no es el tiempo real pues siempre existe un tiempo imperceptible entre dos tiempos perceptibles.

 

Como está lleno de tiempos imperceptibles, percibimos la masa, el espacio o nuestras células sólo de manera discontinua. La dilatación de ese tiempo imperceptible lo acelera, haciendo disponible otro tiempo de vida más rápido que nos permite experimentar el futuro.  Así pues, el inconsciente es sólo consciente en momentos tan rápidos que se queda fuera de la conciencia. Sin embargo, modifica nuestro presente de manera instantánea. Debido a la ignorancia, no controlamos esta parte vital de nuestro ser, desdoblado en otro tiempo. Sabiendo entender y utilizar nuestro desdoblamiento, podemos optimizar nuestras posibilidades futuras, al tiempo de seguir estando libres de ejercer a nuestra conveniencia en nuestro tiempo presente.

 

La discontinuidad de la percepción del tiempo tiene por objetivo procurarnos informaciones permanentes en los instantes imperceptibles que he llamado “aperturas temporales”. Estas informaciones nos llegan bajo forma de intuiciones, sugerencias y premoniciones.

 

Nuestro cuerpo se ve obligado a seguir esas instrucciones para conseguir su equilibrio vital.

 

 

 

 

Ignorándolas desarrollamos un estrés con su inevitable cortejo de preocupaciones y angustias, que conducen a desórdenes físicos ó psíquicos.

 

Siguiéndolos, podemos descubrir los problemas con antelación, prever las soluciones, encontrar los proyectos útiles o indispensables y abandonar otros sin lamentaciones.

 

Sin nunca hacer daño a la libertad de cada uno, nos permiten construir un futuro potencial agradable y de  un objetivo concreto a cada momento de nuestra vida.

 

  
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